Males que nos aquejan – Viveza Criolla

Definitivamente, lo que más me lleva a escribir es lo que ocurre en la vida diaria que, suele ser “normal” o que “siempre ha sido así”, pero que a mi, francamente, me hace molestar… o en críollo, me “saca la piedra”.

Una de dichas cosas es algo tan venezolano como la arepa* o la Vinotinto… La muy mentada “viveza críolla”. (Al menos, eso parece para quien esto escribe. Una rápida búsqueda en Google me demuestra lo contrario, pero hablo de la de acá.)

*El origen es discutible, pero si bien otros países las hacen, ninguno lo ha hecho tan arraigado a su propia cultura como el nuestro. Hasta Record Guinness tenemos.</off-topic>

Todo venezolano que se precie de serlo crece con la fulana frase o actitud “metí’a en el cerebro” pero… ¿En qué consiste la susodicha “viveza críolla”?

Pongamos pues, para definirla, un breve ejemplo.

Usted se encuentra en la fila de entrada a un cine para ver una película. Dicho cine tiene una sola entrada -bastante angosta- para las 3 salas que contiene, y la venta de chucherías/refrescos/cotufas se encuentra justo antes de la entrada de las respectivas salas, entre la entrada principal y las salas. Suponga que usted tiene un boleto para la función de las 9 p.m. y llegó ‘algo’ tarde; la película que verá está recién estrenada y la fila es muy larga. Posiblemente no obtenga buenos puestos. Pero usted tiene una mente brillante, y elabora un plan. Le dice al encargado de la entrada que usted sólo quiere comprar un perro caliente, y se saldrá cuando lo obtenga. El encargado, confiado en sus buenas intenciones (o -y sonará sexista, pero bue- en buenas “otras cosas”…), la deja pasar, y usted compra su perro caliente, pero se dirige a la sala mucho antes que las personas que llevan horas en la fila.
Eso le procura buenos asientos, y usted quizás se felicite por su grandiosa idea. No obstante, usted la arruinará minutos después, y la sacarán de forma muy vergonzosa del establecimiento.

Eso, es un ejemplo de la vida real (escribí esto tras haber llegado de dicho cine) de lo que implica la viveza críolla.

Otro episodio, también del mismo cine y la misma función, es cuando, tras haber hecho una cola de cerca de 4 horas (a los venezolanos nos gustan las colas -interprétese eso como se desee-) aparecen detrás de ti otras personas que nunca habían estado hasta ese momento. Al ser cuestionadas, dichas personas admiten sin ninguna vergüenza “no, es que si uno no se colea no agarra buenos puestos. Si no lo hace es pendejo”. Pero sí tienen que pasar por pendejos los que llegaron a tiempo, ¿verdad? “Ah, ese no es mi problema. Sí dejas que se te coleen eres pendejo”.

Buen resumen de lo que implica entonces la viveza. Sí lo haces, eres lo máximo. Sí no, eres un imbécil.

Y lo absolutamente necesario, es que esto termine ya. Los defensores de dicha estrategia quizás usen como argumento de defensa “ah, pero a ti te gusta ser quedado… ¡Hay que ser vivo!”

No, uno no es “quedado” por gusto. Mi papá me enseñó que lo cortés no quita lo valiente, y ante todo, tus derechos terminan donde comienzan los mios. Yo creo en respetar por encima de cualquier cosa, y la viveza criolla lo que hace es, desgraciadamente, hacer caso omiso de dicho respeto. Es decir, hacer pendejos de todos los demás mientras tú te vanaglorias de tus brillantes acciones.

Obtener algún beneficio por amiguismos. “Yo tengo palanca en <…>”. Hacer como sí fueses a seguir de largo pero colocarte de primero en el cruce en una intersección al último momento, haciendo doble fila. Aprovecharte de la ambulancia que hace uso de su prioridad en la via. Aprovecharte del hecho que conduces una ambulancia/patrulla policial/vehículo de emergencias en general.

Todos ellos ejemplos de viveza. Y eso que haces en tu beneficio es al detrimento de alguien más. Es la diferencia más grande entre ser vivo y simplemente ser.
“¡Pero si eso no le hace daño a nadie! Sí eres amargado.”

La persona que chocó contigo (o la que tú chocaste) porque te aprovechaste del “último” segundo de la luz amarilla del semáforo y perdió completamente su carro o salió herido/muerto opinaría distinto (si pudiese).
O el niño que se quedó sin ver su película porque hiciste un escándalo tan grande cuando te quitó “tu” puesto (el cual “ganaste” coleándote) que te sacaron del cine, pero a él también.

No todo es una queja, sin embargo. La idea es convertir esa viveza de un abuso a un uso, de simple vagabundería a productividad, que no se pierda el ingenio y se use para el bien de todos en vez de puramente el individual.

Y todo empieza por casa. Yo, por tanto, planeo seguir siendo un “pendejo” más. Pero orgulloso de hacer lo correcto.

Tú, que me lees, ¿qué opinas?

Momentos

A veces el pasado cercano, cual mi propia sombra, me persigue sin cesar…
Por mucho que trate de evitar pensar en ello, siempre hay algo que me lo recuerda. Un sueño. Un comentario. Un pensamiento con algo de nostalgia sumado inevitablemente…
Momentos que de una u otra forma, están quedando o ya quedaron atrás.
A veces la vida se siente como hacer malabarismos con espadas mientras caminas por una cuerda floja que lenta pero seguramente se va rompiendo cada vez un poco más. Eventualmente te cortas. Eventualmente tropiezas o pierdes el balance. Y no, por mucho que lo intentes, cruces al otro lado o no, no saldrás vivo de esta.
Y la realidad cae sobre mi como un balde de agua fria.

No todo es como se quiere.

Me veo extrañando el pasado. Extrañando momentos… Pensando que debí hacer cosas, decir otras, u omitir otras más… No lo sé.
Vuelvo mi mirada hacia el futuro. Me pregunto qué ha de pasar.
Pero me cuesta entender… Mi molestia es aún muy grande. Muy evidente, además. (No soy bueno para ocultarla. Tampoco quiero hacerlo.) Y no sé por qué. (¿O no quiero aceptarlo?)
Lo triste del asunto es saber que, aunque los demás puedan tener algo -sea casi nada, algo intermedio, o casi toda- de culpa… sigo siendo (¿el?) culpable.
Seria hipócrita decir lo contrario.
Pero, por una vez me habría gustado que fuese distinto. Así no tendría porqué tener ese resentimiento… El dolor que se siente al saber que, simple y llanamente… se han dado por vencidos.
Y si, soy egoísta al decirlo así. Pero no tengo otra manera de decirlo — no puedo leer mentes, por mucho que lo quiera.
Para mi, en éste momento, sólo quedan recuerdos…
Trataré de dormir… Aunque seguramente, mis pensamientos seguirán rondando en eso, una y otra vez…
No eran sólo momentos.

Video promocional del nuevo Intel Core i5 (2da gen.)

Intel se pasó con el video, y quería compartirlo por acá.

Claro, si tan sólo dejaran de cambiar de tipos de socket cada 5 segundos…¬¬ (desde hace medio año tengo un Core i7 Socket 1156 que ya es obsoleto gracias a este nuevo cambio).

En fin, el video:

Por favor no me prometas para siempre

Este es un post que tenía editando desde hace meses, y como estaba pensando en algo para poner como primer post real (y no resumen) de este año, decidí terminar y colocar este. Espero les guste.

Anoche (15-06-2010), mientras leía mi twitter, vi un link compartido por @jaycer17 a su Tumblr, en el cual decía: “Estas creo que son las peticiones que toda pareja debería hacerse uno al otro. Está (sic) todas en inglés; cuando tenga tiempo las traduciré. Pero de pana, véanlas y léanlas.”, y yo, después de leer el link en cuestión, decidí traducirlo y compartirlo por acá. Me gustó bastante; todo el crédito de las imágenes va a la autora del post original, y a @jaycer17 por compartirlo, yo sólo lo traduje (y cómo me costó… hay cosas que yo entiendo cuando las leo en inglés, pero cuando me toca traducir a lo equivalente en español, me bloqueo :S en fin….).

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De cómo comenzó a gustarme la aviación

Mi amiga @m471c4 me preguntaba hace poco tiempo vía Formspring (pregunten!) de dónde surgió mi afición a los aviones. Yo a cada rato digo que me gustan, pero creo que nunca he dicho bien por qué.

Veamos.

Yo desde que nací tuve una pequeña -jojooojo </Carlitox>- dificultad visual, y supongo que en aras de estimular mi visión, mi familia me trataba de mostrar muchas cosas para que fuese viendo y desarrollara mi vista. Una de esas cosas -gracias a mis tíos- era ir al aeropuerto a ver aviones.

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El dilema del puercoespín

Si me acerco podría lastimarte… si me alejo me siento solo.

Un dilema tan antiguo como la vida misma, desde que el ser humano tuvo conciencia de lo que es sentir y no simplemente estar.
Cuando trasciendes al ser y comienzas a sentir, cuando quieres compartir ya no sólo tu cuerpo físico, sino tu alma… es ahí cuando te topas con la barrera ya no de la piel y el cuerpo, sino de precisamente el alma. Todo aquello que sientes y quieres, para ti, para los demás, la individualidad que te hacer ser “tú”.

Eres único/a, tal cual como todos los demás. Eso hace que hayan cosas en común, y otras totalmente opuestas… lo hace interesante, y a la vez difícil… pero los que nos complicamos la existencia somos nosotros mismos.
He ahí entonces el dilema… se dice de un grupo de puercoespines que quieren acercarse los unos a otros para darse calor durante el clima frío. Sin embargo, una vez hecho esto, no pueden evitar herirse entre ellos con sus filosas espinas. Entonces deben apartarse. Aunque todos compartan el deseo mutuo de mantener una relación cercana y recíproca, esto no puede ocurrir por razones que no pueden evitar.</…Wikipedia>
Ese es el problema. ¿Pasamos frío, o nos arriesgamos hacernos daño si estamos juntos?

El futuro es incierto. Nada dice que salgamos ilesos, o salgamos heridos. Pero no lo sabremos si no lo intentamos…
¿Lo intentamos?

Nota: Sabía que había escrito algo acerca de esto hace tiempo… en mi anterior blog (acabo de migrar el Space de Windows Live a WordPress) lo escribí con el título en inglés. He acá lo que escribí: Hedgehog’s Dilemma.