¡Virgen del Carmeeeeen!

Bueno, supongo que hay cosas que merecen ser escritas. Por ejemplo, la gran mayoría de las idioteces que escribo en este blog, no. 😛
Pero lo que pasó hoy sí. Pa ver, cómo empezar…

A ver: el día comenzó a las 9 a.m., cuando me digné a despertarme (porque, como es usual, ni mi celu, ni el televisor, ni siquiera el iPod de mi prima lograron su trabajo — considerando que lo que hago es apagar todo y sigo durmiendo…:$), y al terminar de cepillarme, ya saben, todo eso que uno hace luego de despertarse, me senté en la compu a ver cómo era lo de las inscripciones en la facultad (que nunca sirven como es debido, pero bue, eso pa otra ocasión). Mientras hablaba con Daya (@m471c4), y claro, ella pasando arrecheras debido al susodicho sistema, optamos por subir a la facultad luego de que yo lograra inscribirme; así que yo me inscribí, almorcé, dije en Twitter lo mucho que detestaba el sistema de inscripciones como 500 veces, y salí con mis hermanos para que me dejaran cerca de la casa de ella.

Bueno, llegué cerca, caminé, casi me atropella una excavadora, la insulté, y busqué a Daya.
Mientras planeábamos nuestro plan de acción (es decir, cómo incendiar la facultad — digo, cómo hacer para que ella se inscribiera sin mucho rollo), pasamos hacer unas diligencias, y seguimos subiendo.

Llegamos allá, y como era de esperarse, las notas no aparecían por ningún lado. Bajamos al laboratorio, inscribimos todo, y nos fuimos a tomarnos un café, y a que Daya se fumara un cigarro. Terminado eso, subimos a esperar una buseta para bajar al centro, pero comenzaba a llover, así que optamos por no esperar mucho, y nos subimos a una que iba totalmente vacía. En ese momento, Daya me comenta “a mi me gusta sentarme adelante”, a lo que yo respondí “sí, ya veo”, y nos sentamos en el primer puesto de la derecha, justo al lado de la puerta. Bueno, hasta ahí, todo parece normal, ¿cierto?

¡Pues no! ¡Hay más!

Vamos bajando frente a Arquitectura, y el conductor de la buseta balbucea algo ininteligible para nosotros. En eso, golpeó unas rocas que estaban al lado de la vía, y yo me volteo a mirar a Daya con cara de WTF (traducción: este tipo se volvió loco), cosa que duró poco tiempo, puesto que el conductor se puso a gritar “¡Aaaaaah, Virgen del Carmeeeeeeen!” (cómo nos pudimos reir de eso luego, jajajajaja), y comenzó a golpear la acera. No contento con eso, comenzó a subirse en la acera, cosa que poco después entenderíamos como un intento desesperado de frenar la buseta…

…puesto que se había quedado sin frenos.
Oh shit.

Luego de tres o cuatro intentos, (y varios gritos de “¡Virgen del Carmen!” después), el conductor dirigió la buseta hacia la isla que divide la vía principal de la Hechicera, hacia San Pedro (vía que le da la vuelta por la parte posterior a la facultad de Ingeniería), y la saltó. Como la isla tiene un poste de alumbrado público, pensamos que el choque era inminente; pero también había tráfico en la vía, cosa que nos dificultó el asunto. Sin embargo -y quizás gracias a eso- el conductor logró esquivar todo, y logró detener la buseta justo cuando yo caía al suelo de ésta (aunque logré sostenerme de un tubo). Lo que me asustó fue que Daya también se salió, pero como pude logré sostenerla, mientras me sostenía todavía del tubo. Ya al fin logramos detenernos, y a pesar de unos cuantos golpes (que yo ando sintiendo recién ahorita, mientras que Daya los sintió de una vez), nos bajamos, bastante asustados, pero en mayor parte, ilesos. Mucha gente (incluidos los que iban en la Blazer que casi nos llevamos por delante) se detuvieron para ver cómo estábamos, y si habían heridos, pero no, nada que lamentar.

Daya se fumó otro cigarro (¡hasta yo quería fumarme uno! 😛 — pero dejé que ella se encargara…), y optamos por caminar un rato… cosa que quedó interrumpida porque comenzó a llover. Fotos del hecho… no hay, porque ya habíamos bajado, y no queríamos regresarnos, mucho menos con lluvia. De ahí, directo pa nuestras respectivas casas (no sin antes pasar sustos por sujetos con cara de pocos amigos dentro del bus en el que fuimos bajando — ¡pa colmo!), pero ya, a salvo.

Qué loqueras por las que uno tiene que pasar, ¿no?
Ojalá les haya gustado leerlo, y que no se repita JAMÁS. (En cuanto a la seguridad de nuestras unidades de transporte público… jojojo, ese es otro post más…)

Para la versión de Daya, he aquí su blog: http://m471c4.wordpress.com

Escuchado mientras escribía: (álbum) Watershed – Opeth.

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5 comentarios en “¡Virgen del Carmeeeeen!

  1. jajajaja muy peormuy bueno el la experiencia de ustedes el dia de hoy. jajajaja gracias por hacerme reir!!!

  2. LMFAO @ varios gritos de “¡Virgen del Carmen!” después.

    Pues qué le puedo decir amigo??? xD Tremendo susto nos llevamos, pero me vas a decir que una experiencia cercana a la muerte a mi lado no se hace de lo más divertida??? jajajajaja.

    Ahora seremos compañeros de choque! xD

  3. Una vez mientras paseabamos tranquilamente por las “aceras” de Ciudad Aburrida… digo Bolívar… Una amiga dice miren eso: y era… un señor haciendo pipí desde el autobus… Y no solo eso… Iba mojando a la gente de la acera con su “manguerita”… Es que cuando uno es estudiante vive y ve cada cosa… xD

    Y lo que nos falta…

    “Saludos Monocromáticos”

  4. Despues de un buen susto un buen gusto!!! 😀 o era al reves? o.o… es que yo soy medio dislexica xD

    Pero exceleeeeeente post!!! que bueno que no paso nada… y que riiiisa con esto nonononono.

    Saludos y…. ¡¿suerte?! xD

  5. Ay… qué vaina más buena fue leer tu post!!
    Gracias a Dios que no pasó de ser un -gran- susto!!

    Saludos desde Guanare!!

    =) !!

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