Y ya son 23…

Así que ayer celebré mi vigesimo tercer cumpleaños.
Léase, 23, para los que les da fastidio leer mucho. 😛
El día como tal comenzó con 2 mensajes de texto de Jorge (un pana) y de Daya, la señorita de los ojos lindos, ambos antes de la 1 a.m.. Como horas antes me pegó la loquera y me dormí, pues el segundo mensaje me despertó. Contesté como pude (no sé cuántas incoherencias dije, pero bue, el mensaje está guardado en mi cel, así que luego reviso, jaja), y me dormí de nuevo. Eso duro hasta las 7 a.m., donde me despertó nuevamente mi celular, pero esta vez con una llamada… que no era para mi. >_>

En fin…
Opté por levantarme de una vez, porque el día anterior había comenzado a preparar la salsa para mi pasticho (como regla general, cada año el/la cumpleañero/a decide el almuerzo del día de su cumpleaños, y como mi comida favorita es el pasticho, pues cada año se hace al menos uno) y quería ayudar a terminar con eso lo antes posible. Claro, primero me dediqué a contestar mensajes (de Liliberth, Junior, e Idaí -compañeros de clases-, Gaby -mi ex-, y Leidy -mi prima de Margarita-) y llamadas (mi tía Gladys), y luego a revisar mis correos a ver quiénes me habían escrito algo. Bajé a comer algo, y fue cuando me felicitaron mis papás y mis hermanos. Volé un rato en el simulador (quería ver cómo había sido lo del accidente acá en Mérida — eso me recuerda, tengo que terminar ese post…) y luego me dispuse a conectarme al messenger, para ver quién andaba por ahí, cuadrar con la gente que venía, y cosas así.

Mientras cuadraba por messenger para ver quiénes venían, supe que poguis (la hermana de Daya) no podía venir por razones ajenas a su voluntad. Yo quería que vinieran todos, y por tanto eso me hizo sentir un poco mal, pero entendí que de verdad se le dificultaba mucho venir, y prometí enviarle su correspondiente ración de pasticho (cosa que hice).

¡Ah! Se me olvidaba… Creo que después de hablar con mi abuela (que me regaló efectivo) y mi tía (Astrid) por telefono, recibí una llamada de mi “hermana” china (es decir, la estudiante de intercambio que se quedó con nosotros durante un año). Me enteré que en ese momento andaba en España, estudiando español. Jeje, para haber llegado a Venezuela sin saber media palabra de nuestro idioma, lo habla bastante bien (aunque mi nombre sigue siendo “Cadlos”, según lo pronuncia ella.) Igual, Yiying, aunque muy pocas veces lo dije, te quiero mucho. Espero que nos veamos pronto con lo del viaje a China.

Proseguimos entonces…
Estando el pasticho ya en preparación y horneado (salieron 2 bandejas grandes), me dispuse a seguir hablando con todo el mundo por messenger, cosa que me haría volverme un kilo de estopa (es decir, un enredo :P) una vez comenzaron a llegar todos (porque aparte, mi mamá salió a buscar la torta, y el pasticho seguía en el horno, así que ahora me tocaba a mi vigilar que no se quemara). Dicho esto, los primeros en llegar fueron parte de la familia Matos (como dije, poguis se quedó, junto con su mamá — a quien también envié pasticho) quienes me regalaron un libro. ^_________^ A mi me fascina leer, y con eso se aseguraron que no los fastidie mucho por algún rato, jajaja. El libro se titula “El nombre de la rosa”, escrito por Umberto Eco (crap, no había notado que estaba mal escrito… y eso que la foto tiene el nombre como en tamaño gigante ><).

He aquí la foto, junto con el marcalibros, y una tarjeta/postal que escogieron (en respuesta a lo que dice por detrás: ¡mil gracias! Saben lo mucho que los quiero y aprecio, y no saben lo feliz que me siento al poder compartir con ustedes.)

Libro, marcador, y tarjeta

Y de cerca…

¡Libro!

Mientras procuraba mostrarles la casa a Emmanuel y Marie (los hermanos menores de Daya, que no habían venido antes), llegaron mi tía y mi abuela, y momentos después, Carla (que me regaló una tarjeta y cash) y Jorge. Acá es cuando comienza a ponerse complicada la cosa, porque mientras atiendo a unos, hablo con otros, y me hablan por messenger, se aseguraron de volverme más loco que de costumbre, jajaja. (En ningún momento digo que eso haya sido malo… nomás habría querido que me regalaran una máquina para clonarme, y así poder dedicarles tiempo por igual a todos, cosa que sé que no pude hacer tal como quería.)

La foto de la tarjeta de Carlita:

Carla's Card

En fin, mientras trataba de conversar con todos, y llevar cosas de un lado a otro, se hizo evidente que habían algunos (incluido yo, claro) que teníamos hambre (eran ya las 5 p.m., y yo no había almorzado), así que decidimos servir el pasticho. Ya para ese momento habían llegado mi tío (Gaspar), mi primo/ahijado (Juan), mi prima (Andrea), y Ricardo, otro de mis panas.

Así que entre bromas (unas cuantas de ellas dirigidas hacia mi… cosa que cobraré cuando sea el momento, muejeje), risas, y demás cosas típicas de una buena tarde con amigos, nos sentamos a comer. Mi mamá se lució con el pasticho (en gran parte porque fui yo quien hizo la salsa… jajaja, ¿egocéntrico yo? naaaah, ¿quién dijo? :P) y con todo y que éramos bastantes, sobró gran parte de la segunda bandeja. No por mucho tiempo, porque luego de un buen rato llegaron Vladimir, su novia, Manuel y Gerardo. Es decir, 3 panas más.

Si antes me estaba volviendo loco, ahora era peor. 😛 Por un lado, como Carla conocía a la novia de Dimir, pues ellas dos se quedaron hablando. Los muchachos, jugando PS2 o Wii, Juan (mi primo) volando en el sim (o haciendo el intento), Daya, hablando con mis papás, mis tíos, y su papá, Jorge, viendo Heroes en el cuarto de mi hermano, y yo dando vueltas entre todos ellos.

Como ya algunos tenían que ir regresando a sus casas, optamos por picar la torta (una Tres Leches), y luego de eso, seguimos hablando paja, echando broma, y bue, lo normal. Luego de eso me llamaron Maina (María Andreina, es decir, mi prima favorita — y que ni se me ocurra decir lo contrario…), Francisco, tía María Nelly, y tío César desde Caracas. Momentos antes, había hablado con tío Gerardo, y tía María Carla. Luego hablé con la Sra. Marysbelia (la gerente de administración en donde trabajo, es decir, mi jefa) y Nela -Marianela-, su hija (que casualmente, cumple años hoy), y luego con tío Ricardo y tía Sahra (eso completa la parte de mis tíos por parte de mi papá, asi que ninguno entró en la lista negra…:P; por parte de mi mamá, sólo hablé con tía Laura… los demás brillaron por su ausencia). Momentos después, hablé con César (el hermano mayor de Maina, y el que me sigue en edad), que me comentó que conocía a dos personas en el vuelo que se estrelló el jueves…

Ya era momento de partir para algunos, así que comencé a despedirme. Los primeros fueron los Matos (por tener compromisos hoy, y ya era algo tarde), seguidos de mis tíos, y mi abuela. Luego nos quedamos hablando todos, hasta que les tocó irse a Carla, Jorge, Dimir, y Walkiria. Manuel, Gerardo y Ricardo, se quedaron hasta un poco más de las 12 (mientras, me llegaban mensajes de Judith -la hermana menor de Jorge- y de Isauro, otro pana). Ya a esa hora estaba agotado, así que me fui a dormir luego de hablar un rato con Daya, que -como cosa rara- llegó directa a conectarse, aún cuando estaba que se caía del cansancio. (¡Sí, yo también puedo! Muejeje…)

En resumen (jajajaja, sí, justo al final de un post tan largo) la pasé genial. A quienes estuvieron (y también a quienes no pudieron pero quisieron estar), muchísimas gracias por hacer de éste un cumpleaños como ningún otro. Puedo decir que, a diferencia del año pasado, no tuve que lidiar con molestias, ni nada que de alguna otra manera, me amargara el día.

Las fotos (aunque faltan) están en mi Flickr.

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