De nuevo en casa, parte 3. (Final)

Gaaaah! Qué desgracia… dije que de la semana pasada no se me pasaba postear la última parte, y bue, ya ven…
 
Por cierto, antes de continuar, esta semana creo que voy a postear unas cuantas cosas más (no sé, me provocó escribir) y… ja! de verdad que ni idea tengo de porqué acabo de escribir eso.
A lo que vine…
(Esto lo escribí la semana pasada, pero por falta de tiempo/vagancia/poca motivación no lo completé; así que lo hago a medida que me acuerde.)
 
Bueno, al fin tuve chance de terminar esto… ha sido una semana muy complicada, no porque tuviera muchísimas cosas qué hacer (de hecho, nomás ir a clase y entrenar), sino por una sola cosa que me ocupó (y hasta el momento de escribir esto, me sigue ocupando) todo el tiempo… el fulano examen de cálculo.
En serio -y hasta mi profesora estuvo de acuerdo- ¿a quién en su sano juicio se le ocurre poner un examen a las 8 a.m…. un sábado? Los sábados son para dormir, vaguear, dormir, comer, dormir, y seguir vagueando; no para pasar 2 horas y algo pegado a una silla, a primera hora de la mañana, mirando a una hoja de papel que (esperemos) debe estar llena con algo coherente al final del examen.
En fin, me estoy saliendo del tema: Aruba, parte 3. (Edit 24/01/2006: El examen estuvo más o menos fácil.. al menos sabía lo que estaba haciendo…)
 
Jueves:
Ese día decidimos quedarnos en el hotel a comer de nuevo, el mismo desayuno del día anterior (unos sandwiches enormes cortesía de mi tío – con todo y foto incluida, por ahí la tengo) para abaratar un poco los gastos en comida -que llegaron a ser de $500 y tanto en Texas de Brazil para todo el grupo, o sea, un estimado de Bs. 90.000 cada persona- o al menos, hacer el intento.
Todos los días había que pasar por el proceso de reservar toldos y sillas para la playa, hasta el punto que ya a las 6 a.m. había gente en la playa con sus toallas, señal de que iban a reservar sus toldos. De eso se encargó más que todo la hermana de mi tío.
 
Jajaja, ahora que leo y releo lo que llevo escrito hasta ahora, me doy cuenta de un punto… la mayoría de los post son sobre comidas. Básicamente, es que allá lo que hacíamos era eso: planear el día de forma tal que estuviéramos a X hora en X sitio para comer, más que todo, cenar. Allá nos brincamos los almuerzos porque de no ser así, el costo de la comida -que como ya mencioné, era excesivamente grande- iba a salir mucho peor; con la excusa también de que aprovechabamos mejor el día comiendo nomás 2 veces.
En fin, mucho aleteo ya, continuemos… (si un amigo no explica primero de dónde salió ese término, lo hago yo después en un post)
Ya a estas alturas se me confunden los días, entre jueves y viernes, pero recuerdo que preferí quedarme en la habitación viendo tele (Mythbusters gringo! y pasaban capítulos nuevos, no como en Discovery latino, que los pasan una, y otra, y otra vez… no es que me queje, claro, pero variedad, please…) mientras mis papás, mis hermanos, y mis tíos, iban al downtown (centro) a comprar perfumes y cosas así.
 
Como cosa rara, luego de arrancarme de mi inusual letargo (se supone que estábamos de vacaciones; ¿cómo iba a poder estar fastidiado ya?) mis papás y yao bajamos a la playa (luego de que ellos llegaran del downtown, obviamente) y nos quedamos nadando un rato. El aprendiz de arquitecto de mi hermano quedó haciendo una especie de castillo con todo y murallas con los chamos, mientras que yo iba y venía de la playa a la piscina, y viceversa.
 
Luego (sí, ya creo que se lo imaginan…) ¡a comer!
Esta vez comimos en un restaurant italiano -del cual no recuerdo el nombre, sorry!- en el que mi tío había hecho reservaciones días antes. Quedaba relativamente cerca del hotel (aunque fue el más lejano de todos los restaurantes en los que comimos) así que nos tocó caminar un poco más. Llegamos allí y ya nuestra mesa estaba preparada.  Por recomendación de mi tío, yo pedí una pasta con salchicha italiana, que a decir verdad, era más lo que tenía de carne que la pasta en sí, pero estaba buena. Después de los inevitables aletazoz de los chamos, y luego de comer, nos regresamos al hotel, o mejor dicho, al casino. Nuevamente, la ganancia de experiencia fue lo mejor, porque plata… ni medio.
 
Viernes:
/* Continuo aquí luego. Pensaba terminar, pero acá aletearon…*/
Y ya llegué (de clases)… noten que ya subí un montón de fotos, y eso que todavía faltan… lo malo es que ya no me queda espacio.. en fin, al recuento…
 
Ese día ya estábamos con la idea de que ya se nos estaba acabando el tiempo allá, y claro, eso como que nos aletargó y nos aceleró a la vez (Traducción: nos parábamos tarde, y luego nos quejábamos por pararnos tarde, y terminábamos haciendo todo a las carreras).
En fin, bajamos a desayunar (rápido, of course) al buffet del hotel de al lado, que era más barato que todos los desayunos que habíamos comido. Tragamos como nunca (jajaja, ¿y qué? No íbamos a desperdiciar 8 dólares para comernos un pan) y luego, a la piscina otra vez.
 
Cualquiera pensaría que con tanta piscina adelgazamos unos 80 kilos, pero en realidad creo que subimos unos 10…
 
Para el/la que lee esto, parecería que lo único que hacíamos era: Despertar, comer, bajar a la piscina, subir, vestirnos, comer, ir al casino, dormir. Si pensaron eso… ¡están en lo correcto!  Jejejeje, Aruba es una belleza, pero cuando vas con la familia, no hay mucho que puedas hacer aparte de todas esas cosas… claro, no estoy diciendo que estorbaran ( me acordé, nueva idea para un post que viene luego…) pero claro, cuando estás con la familia, estás con la familia.
 
Anyway, la cena de ese día fue invención de mi papá… estábamos pensando dónde íbamos a comer, y claro, mis primos aletearon y dijeron que en Hooters no (mi hermano y yo queríamos ir y… ¿qué? ¿acaso no podemos?) así que nos tocó decidir. Habíamos visto cerca del hotel un restaurant llamado "Le Petite Caffé" (¿"El café pequeño"? mi francés apesta… nunca me gustó…) y a mi papá le pareció interesante, así que entramos. Mis tíos no estaban con nosotros, no recuerdo por qué.
 
/* Y… aaagh, otro aletazo más… ya completaré esto… quedan nomás 2 días. */ 
/* Finally, de nuevo estoy llegando de clases, así que puedo terminar… Y para el que se anda preguntando el porqué de los "/* */" es porque ese es el formato estándar para los comentarios en C (lenguaje de programación)  Y… ¿por qué escribí eso? Primero, porque sí… y segundo, porque eso es justo lo que ando haciendo, aparte de esribir acá… haciendo un programita para mañana. */
 
Bue, seguimos. Estando en el restaurante, nos sentamos y comenzamos el proceso de ver qué pedíamos y cuánto costaba (ya en ese punto del viaje, teníamos que ver en qué ahorrar por la restricción de los dólares por CADIVI) y claro, yo me vi envuelto en un dilema porque yo por lo general evito comer carnes (no me gustan mucho, a diferencia de la pasta y demás) así que mientras veía qué pedir, el mesonero se acercó sugiriendo las bebidas, especialmente las alcoholicas… Jeje, aproveché de probar unas mezclas interesantes (Kahlua, vodka y Bailey’s, por ejemplo) y al final me decidí por una hamburguesa… patético, I know.
Al final se nos unieron mis tíos, y ellos también pidieron. La particularidad de las comidas es que venían servidas en platos (o mejor dicho, planchas) calientes -hasta el punto que te advertian que no fueses a tocar el plato directamente para no quemarte, durante todo el curso de la comida- y por supuesto, la comida permanecía caliente así te pusieras hablar o lo que sea. Claro, eso era más que todo para las carnes… yo, con mi patética (por elección, no por mala) hamburguesa, no me tocó plato… aunque si nos tocaron… ¡baberos! Sí, ¿de las cosas esas que usan los bebés para no llenarse la comida de ropa? Esas mismas. ¿Por qué? Pregúntenle al management del restaurant, porque yo no sé…
 
Anyway, de ahí pasamos de nuevo al internet (olvidé mencionar que precisamente una de las entradas al blog fue desde el internet de allá) a llevar a los enanos (¬_¬…) a que jugaran un rato. Sí, a 6 dólares la hora… cada uno.
Y eso no es todo… por el módico precio de 10 dólares la hora, ¡puedes dejar a un enano jugando PS2! Sí, tal como lo oye (bue, lee) así como también puede disfrutar de dicho enano peleando con el otro porque supuestamente le tocaba una hora a cada uno en vez de media! <Inserte suspiro bien largo aquí…>
 
En fin, de ahí al hotel, o mejor dicho, al casino… Sí, ya la rutina debería ser conocida por todos, ¿no? Entras al casino, ves a la gente jugando, te emocionas, sacas unos cuantos billetes, y pones uno en alguna de las máquinas, o las mesas. Ganas el 20% de lo que pusiste, y dices "¡Bien! Quizás puedo ganar más…" pero noooo, pobre iluso… A los 5 minutos ya has perdido aproximadamente un 300% de lo que pusiste inicialmente, gracias a los "Mala suerte en esta, ¡mejor suerte en la próxima!"… sí, claro, como si llegaran de esas…
Mi papá y yo decidimos intentar con Blackjack (21, para los que no lo conocen por ese nombre) en el… wait, quizás debería explicar el juego para los que aún con todo no saben cómo es.
Con la baraja de póquer, se reparten dos cartas destapadas a cada jugador, y dos al dealer (repartidor), con una de ellas volteada (sin descubrir.) El As (A) puede valer 1 u 11, y todas las demás hasta el 9, valen su respectivo número. Del 10 en adelante (J,Q y K), todas valen 10. La idea del juego es acercarte lo más posible -o igualar- 21, y por supuesto, ligar que el dealer no saque 21 o una combinación más alta que la que tú tienes. Simple, ¿verdad? Pues no tanto…
Estás resuelto si sacas un As y un 10, por ejemplo, pero las posibilidades de que eso suceda son bastante bajas (mi papá sólo sacó 2 el primer día que jugamos, mientras que los dealer -porque van cambiando- sacaban 5 o 6) así que hay que jugar con cuidado. Ah, y claro, si pasas de 21, pierdes automáticamente.
 
Bueno, mi papá se sentó a jugar (yo no quise) e iba apostando de a $15 por mano, y había comenzado a ganar plata, cuando cambiaron de dealer (aparentemente, si los supevisores ven que el dealer se está poniendo amistoso con los jugadores -y no, no de esa forma… hablando o bromeando- lo cambian lo más rápido posible) la cosa se puso difícil por un rato, y luego normal otra vez. Luego vino el siguiente dealer… que nada más Flash podía haberle hecho competencia.
En serio, el tipo parecía que tuviera unas 20 manos (y bue, en serio no… pero wow, con barajar las cartas casi creaba mini-huracánes) y explotó a mi papá en menos de 5 minutos…
Pues sin mucho más para gastar, decidimos irnos a dormir, y aprovechar el último día que nos quedaba.
 
Sábado: Voy a tener que poner el resto en otra entrada, porque se borró lo que había escrito y creo que fue por lo largo… estúpido Space…
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