De nuevo en casa, parte 2.

Bueno, he de admitir que se me han ido olvidando cosas desde el viaje (mi memoria a corto plazo está pésima últimamente… no sé qué pasa) pero igual voy a tratar de seguir el recuento.
 
El martes por la mañana, luego de levantarme a eso de las 8:30, resolvimos bajar a buscar desayuno, y comimos en uno de los restaurantes pequeños que habían cerca del hotel. Como eramos 13 personas, apenas llegamos el lugar se saturó por completo . Tardaron un rato en poder darnos todo el desayuno, y se les olvidó uno que otro pedido, pero a fin de cuentas nos atendieron bien y no salió tan caro ($100 en total.) Bajamos un rato a las piscinas y en la tarde fuimos a comprar en un automercado chino, donde compramos de todo un poco; lo cómico es que allí sí cobraban en florines (a diferencia de los demás lugares en los que estuvimos) y la equivalencia era algo así como: florines por 1000 = bolívares.
Aprovechamos de comprar comida, y licor () que tuvimos que meter en una operación encubierta al hotel, porque supuestamente no dejaban meter esa clase de cosas a las habitaciones… Por cierto que las señoras que arreglan los cuartos debieron haber hecho fiesta con las Polar (cervezas, para aquellos non-venezuelan… muejeje, le robé la frase a alguien..) y algunas otras cosas que tuvimos que dejar allá por falta de espacio en las maletas. En la noche, por recomendación de uno de mis hermanos, fuimos a Hooters. Para los que no lo conocen, es un restaurant familiar (irónico, por lo que voy a decir a continuación) donde las meseras se visten…ehrm, ¿cómo decirlo? Jeje, no, no piensen mal, las chicas Hooters son una belleza (y más las de Caracas…) y… es más, voy a poner una foto para que las vean.
 

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Sip, ellas normalmente están vestidas así tal cual (o con un top blanco y short anaranjado); súper simpáticas, atentas, y con una mezcolanza de idiomas enorme (papiamento, inglés, español, etc.). En fin, una excelente cena… claro, queríamos ver si ya tenían el calendario de Hooters Aruba (mi hermano ya tiene el del año pasado, de Caracas) pero desgraciadamente no llegó a tiempo. Fuimos de regreso al hotel y yo aproveché de entrar al casino, donde gané… experiencia nomás. Después de ahí, a eso de las 11… ¡a dormir!
 
Miércoles:
Con toda la comida que compramos, nos hicimos unos sandwiches en la habitación del hotel, y nos preparamos para un día en la playa, pero…….
 
¡Lluvia!
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Sip, la isla nos dió la bienvenida con nada más y nada menos que una semana entera de lluvia/días nublados…
 
Nos fuimos mejor al downtwon, donde nos encargamos de hacer algunas compras y hacer sufrir a nuestras respectivas tarjetas de crédito (y yo ni gasté un dólar de la mía…¬_¬) Habían cosas impresionantes, e igual, impresionantemente caras. Compramos unos relojes, regalos para traer, y regresamos al hotel.
 
En la noche, decidimos ir a comer a una churrascaria (sí, ya algunos se andaran preguntando si así se escribe, pero así estaba escrito allá… imagino que es portugues) llamada Texas de Brazil. El sistema de comida es… interesante, por decir algo. 
 
Este no es un restaurante de carnes normal, donde pagas por cada plato que te comes… no, en este pagas un solo plato ($42 por cada persona) donde te sirves lo que tú puedas -o quieras- comer. Primero hay una mesa con cosas típicas de ensalada: tomate, lechuga, cebolla (bleah!), sushi… wait, ¿dije sushi? Sip, sushi.. al fin me decidí a probar algo nuevo, y probé una cosa de esas… Realmente no sabe tan mal como yo esperaba (es que, ¿pescado crudo? Ehm…yo DETESTO el pescado) pero las que si se llevaron una desagradable sorpresa fueron mi mamá, mi tía, y la hermana de mi tío, cuando probaron "una guasacaca (guacamole) verde que había junto al sushi" . Ese es, nada más y nada menos, que el wasabi 「わさび」, un rábano japonés picante, y extremadamente fuerte.
 
En fin, luego de tragar 20 litros de agua (muejejeje), y terminar las correspondientes ensaldas, vino el plato "principal"… Primero que nada, nos encontramos con unos botones bastante curiosos; por un lado son rojos, y por el otro verdes. Ellos controlan todo el curso de la comida por si solos, y ya verán porqué.
Acá hay una foto de los susodichos botones:
 

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Bueno, la cosa va así: El botón que está a cada lado de uno le dice a los meseros (que van alrededor de la mesa con un tipo específico de carne) si quieres que te sirvan, o no (uno lo voltea dependiendo de lo que quiera). Si está en verde, todos ellos te ofrecen la carne que lleven (costillas, churrascos, chorizos, pollo, etc.) mientras que si está en rojo, ellos te ignoran a menos que tú específicamente les pidas que te sirvan; ya sea porque quieres descansar entre un plato y otro, o porque simplemente ya estás lleno y no quieres más. Y digo descansar, porque de hecho parece un maratón… apenas los meseros ven el botón verde, se lanzan hacia tu plato con un millón de carnes distintas, y es tan rápido entre uno y otro, que prácticamente parece una carrera.
Lo único es que los meseros están muy pendientes de lo que aceptas y lo que no, así que no te vuelven a ofrecer un mismo tipo de comida si ya lo has rechazado unas cuantas veces, a menos que tú les digas directamente.
 
Y… sigo con la parte 3 de este post, porque este va muy largo, y porque ya tengo sueño.
Ahora es que faltan fotos, lo que pasa es que no están organizadas todavía…
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